Comunidad de Hospitales Shriners para Niños

Un Proceso de Recuperación, Esperanza y Herencia Hawaiana

Kia‘i es todo un pescador: ¡recientemente pescó un atún de aleta amarilla más grande que él! Sus abuelos están ayudando a Kia‘i a conectar con su herencia tradicional hawaiana a través de actividades como el surf, la natación competitiva y al asistir a una escuela de inmersión hawaiana.

NOMBRE: Kia‘i

AFECCIÓN: TALIPES EQUINOVARUS (PIE EQUINO VARO)

CENTRO DE ATENCIÓN: HAWÁI

Kiaʻi nació con talipes equinovarus, también conocido como pie equino varo. Su tūtū (abuela), Napua, sabía exactamente a quién acudir. “Mi prima fue tratada en Shriners Children’s y fui testigo de la excepcional atención que recibió”, recuerda. “Quería lo mejor para Kiaʻi, así que llame a Shriners Children’s para programar una cita”.

“Nada lo detiene, sé que puede lograr todo lo que se proponga”.
— Napua, abuela de Kia‘i

Con solo 20 días de nacido, Kiaʻi recibió su primera manipulación suave y un yeso para enderezar sus diminutos pies. Durante las siguientes semanas, él y Napua viajaron más de 200 millas desde Hilo hasta Honolulu para que le pusieran nuevos yesos en el Shriners Children’s Hawaiʻi.

Kia‘i is quite the fisherman — he recently landed a yellowfin tuna bigger than himself! His grandparents are helping Kia‘i embrace his traditional Hawaiian heritage through such activities as surfing, competitive swimming and attending a Hawaiian immersion school.

“El proceso de yesos en serie (progresivos) es el mayor obstáculo para cualquier niño con pie equino varo”, explicó el cirujano ortopédico pediátrico Jonathan Pellett, M.D. “Pero Kiaʻi lo toleró muy bien”.

Después de pasar a usar un aparato ortopédico de bota y barra, que usó durante dos años, Kiaʻi adoptó un estilo de vida activo. Napua lo animó a realizar actividades que lo ayudaran a desarrollar disciplina, fomentar su individualidad y mantenerlo conectado con sus raíces nativas hawaianas, incluyendo el aprendizaje del ‘Olelo Hawaiʻi, el idioma hawaiano. Kiaʻi desarrolló una pasión por el ukelele, el surf, la pesca, la natación, el waʻa (canotaje) y el kajukenbo, un arte marcial creado en Hawái. “Sin Shriners Children’s, Kiaʻi no sería tan independiente como lo es hoy”, afirmó Napua.

Cuando Kiaʻi tenía 7 años y estaba aprendiendo a jugar fútbol soccer, Napua notó que sus piernas volvían a girarse hacia adentro. Rápidamente se comunicó con el Dr. Pellett, quien le volvió a colocar yesos durante cinco semanas, seguidas de terapia física con Michele

Chee, DPT, para fortalecer sus piernas y tobillos. Gracias a la intervención temprana, Kiaʻi evitó la cirugía, algo poco común, ya que la mayoría de los niños con pie equino varo la necesitan. “Como cirujano, es casi una contradicción decir que el mejor tratamiento para el pie equino varo es evitar la cirugía mediante yesos y aparatos ortopédicos”, señala el Dr. Pellett. “Pero en el caso de Kiaʻi, eso fue verdad”.

Ahora, con 10 años, Kiaʻi sigue descubriendo nuevos intereses mientras sueña a lo grande. “Le encanta nadar y quiere ser bombero”, afirma Napua. “Nada lo detiene, sé que puede lograr todo lo que se proponga”.