
Cuando un niño sufre una lesión por quemaduras grave, las consecuencias van mucho más allá del trauma inicial. Los especialistas en quemaduras de Shriners Children’s utilizan tecnologías avanzadas y tratamientos innovadores para mejorar la recuperación, minimizar las cicatrices, restaurar la función y ayudar a los niños a lograr mejores resultados a largo plazo, tanto en cuanto a su apariencia como a su calidad de vida.
En Shriners Children’s Texas, una impresora 3D propia recientemente actualizada está desempeñando un papel fundamental para minimizar las cicatrices en los niños que se recuperan de quemaduras faciales. El acceso a esta tecnología permite al equipo de rehabilitación de quemaduras brindar tratamiento con mayor rapidez y mejorar los resultados.
Una de las herramientas más importantes para la recuperación de las quemaduras faciales es la ortesis facial transparente (TFO, por sus siglas en inglés), una máscara transparente y hecha a la medida que ejerce una presión suave y constante sobre la piel en proceso de recuperación, lo que ayuda a que las cicatrices se aplanen y evolucionen adecuadamente.

El fisioterapeuta Chris Whitehead sostiene el molde impreso en 3D que se utilizó para crear una máscara facial a medida para Tikva, de 9 años, una herramienta importante en la recuperación de las quemaduras.
En las primeras etapas de la recuperación, las cicatrices pueden tensarse y abultarse rápidamente. Anteriormente, las prótesis faciales eran fabricadas por terceros, lo que a menudo llevaba semanas. Ahora, la impresora 3D les permite a los médicos comenzar el tratamiento mucho antes.
“Si las cicatrices se tensan demasiado, pueden afectar la forma en que se mueve y funciona el rostro. Es sumamente importante aplicar la presión adecuada desde el principio”, afirmó el fisioterapeuta Chris Whitehead, PT, de Shriners Children’s Texas.
Se realiza un escaneo 3D rápido y no invasivo del rostro del niño, el cual se ajusta con precisión en una computadora y luego se envía a la impresora 3D para producir un molde físico. Luego, el molde se utiliza para diseñar una máscara de termoplástico transparente.
Dado que las máscaras son transparentes, los terapeutas pueden ver claramente las cicatrices que hay debajo y evaluar qué tan bien se está aplicando la presión. Las escalas de calificación de cicatrices ayudan a supervisar el progreso a lo largo del tiempo, lo que permite ajustar los planes de atención a medida que avanza la recuperación.
Por lo general, los pacientes usan sus TFO durante todo el proceso de maduración de la cicatriz, que puede durar de uno a dos años. A medida que disminuye la inflamación, se suavizan las cicatrices o crecen los niños, a menudo es necesario modificar o reemplazar las máscaras. Gracias a que fabricamos las TFO internamente, nuestro equipo puede responder con mayor rapidez y colaborar estrechamente, lo que refleja nuestro compromiso con la atención centrada en el paciente y la innovación.
Las técnicas para el tratamiento de cicatrices restauran la movilidad y fomentan la confianza
Kim se encontraba en un lago cerca de su casa en Vermont cuando recibió el tipo de llamada que todo padre teme: Su hija Harper, de dos años, había sido trasladada a un hospital local después de caer en una fogata. Cuando Kim llegó al hospital, le informaron que las lesiones de Harper eran graves y que tendría que ser trasladada en helicóptero a Shriners Children’s Boston para recibir atención de quemaduras especializada.
A medida que Harper ha ido creciendo, su atención ha pasado a la etapa de manejo de cicatrices, bajo la atención del cirujano plástico Daniel Driscoll, M.D., quien le realizó una plastia en Z en el pulgar. Se trata de una técnica que se utiliza para suavizar la apariencia de una cicatriz y mejorar la función de esa parte del cuerpo, realizando una incisión en la cicatriz con una forma similar a la letra Z.
“Una plastia en Z es una técnica para tratar una cicatriz de quemadura que se ha contraído y limita la función. Consiste en tomar tejido de una zona para alargarlo en otra dirección”, afirmó el Dr. Driscoll.
Además, aplica terapia con láser de ultrapulsos en las cicatrices de Harper aproximadamente dos veces al año. La terapia con láser es un método menos invasivo para tratar las cicatrices en comparación con un procedimiento quirúrgico tradicional.

Harper, quien sufrió quemaduras graves a los 2 años en un accidente con una fogata, ahora es una niña de 9 años muy activa que juega baloncesto, fútbol soccer y sóftbol, gracias al tratamiento que recibió por parte de los especialistas en quemaduras de Shriners Children’s Boston.
“Las cicatrices tienden a tensarse a medida que el niño crece, por lo que es necesario realizar un seguimiento anual a largo plazo. A medida que Harper crezca, veremos si necesita intervenciones como tratamientos con láser para suavizar las cicatrices, una plastia en Z o injertos para tratar las contracturas funcionales. Es un proceso que se estabiliza una vez que se ralentiza el crecimiento”, afirmó el Dr. Driscoll.
Ahora, casi siete años después de su lesión por quemaduras, Harper es una niña de 9 años muy activa a la que le encantan los deportes. “Juega al baloncesto, al sóftbol, al fútbol soccer y practica lucha. Yo la llamo mi ‘tejón de miel’”, afirmó Kim. Cuando no está practicando deportes, a Harper le encanta nadar y jugar al aire libre, andar en bicicleta y pescar.
A través de la compasión y la tecnología de vanguardia, Shriners Children’s ayuda a los pacientes jóvenes a lograr una recuperación más completa y a seguir adelante con confianza.
