Zane corre por el campo de fútbol soccer, y la estructura de su órtesis reacciona bajo la fuerza de cada paso. Más tarde, está en la cancha de baloncesto, realizando lanzamientos en suspensión y esquivando a los defensores, llevando su dispositivo personalizado al límite y, en ocasiones, más allá. Al otro lado del país, David sujeta un control de videojuegos de una manera única, adaptándose a la membrana entre sus dedos con la misma habilidad que lo ayuda a desenvolverse en la vida cotidiana.

Fútbol soccer, béisbol, baloncesto… ¡Zane está listo para practicar todos los deportes que pueda!
Tanto para Zane como para David, el camino no ha estado marcado por los límites, sino por las posibilidades. En Shriners Children’s, descubrieron algo más que atención médica: Encontraron un equipo que fomenta la curiosidad, celebra la individualidad y crea herramientas lo suficientemente sólidas como para estar a la altura de su excepcional determinación.
A toda velocidad
Zane, de 8 años, nació con una diferencia en las extremidades que le afecta ambas piernas y un brazo, pero está rompiendo barreras, y órtesis, al practicar todos los deportes que le gustan. Desde fútbol soccer sala y al aire libre, hasta béisbol, baloncesto y golf, no hay nada que se le resista a este aspirante a atleta profesional.
“Cuando Zane dice que quiere hacer algo o ser alguien, estamos ahí para apoyarlo, al igual que su equipo de atención médica de Shriners Children’s”, afirmó su madre, Kim.
Zane recibió su primera órtesis de Shriners Children’s St. Louis cuando solo tenía 1 año y, desde entonces, ha roto casi todos los dispositivos que el personal ha construido para él. Resulta que eso es lo que sucede cuando el equipo de atención médica decide que hay que ir a toda velocidad. Es una aventura que cuenta con el apoyo total del equipo de Servicios ortopédicos y prostéticos pediátricos (POPS) de Shriners Children’s, donde animan a sus pacientes a ser simplemente niños.
“Zane es uno de los pacientes más activos con los que trabajo, y su determinación inspira una innovación constante. Cada vez que lleva su dispositivo al límite, me desafía a mejorarlo aún más para que pueda seguir alcanzando sus metas”, afirmó Justin Hall, CPO, técnico ortopédico de Zane.
Ahora, con su 13.º dispositivo, Zane sigue manteniendo ocupado a nuestro equipo de POPS mientras alcanza nuevos hitos.
“Cuando un dispositivo se rompe o se desgasta, solo significa que el paciente lo está usando al máximo de su potencial, y me encanta escuchar eso. Eso también nos da una retroalimentación sobre cómo mejorarlo o hacerlo más resistente en el futuro, elevando cada vez más el nivel. Nos encanta este tipo de desafíos”, afirmó Justin.
Saber que Zane tiene las herramientas necesarias para perseguir sus sueños como atleta lo es todo para sus mamás. “Queríamos asegurarnos de que Zane no encontrara barreras innecesarias para hacer lo que quiere en la vida, y Shriners Children’s lo ha hecho posible”, afirmó su madre Betany.
La órtesis tobillo-pie (AFO, por sus siglas en inglés) de Zane es una prótesis y órtesis híbrida. “El dispositivo es dinámico, lo que significa que se dobla, almacena energía y luego la libera como un resorte, lo que le permite correr más rápido y jugar con más intensidad que si no tuviera ningún dispositivo”, afirmó Justin.
Está completamente preparado para alcanzar su meta de convertirse en un atleta profesional, paso a paso.
“Vaya donde vaya en la vida, Shriners Children’s será una parte muy importante de su historia”, afirmó Kim.
La confianza al alcance de su mano
David nació con dedos palmeados debido al síndrome de bandas amnióticas, por lo que creció adaptándose al mundo a su manera, ya fuera al atarse los zapatos, sujetar una botella de agua o dominar los controles de un videojuego. En Shriners Children’s Northern California, no solo encontró atención médica especializada para su afección, sino también una comunidad que lo animó a aceptar su singularidad con confianza.

A la izquierda, David observa cómo un campista participa en un juego de destreza en el Campamento Winning Hands. Como consejero, ayudó a los campistas a aceptar nuevos desafíos mientras compartían sus experiencias y celebraban cada logro.
El proceso de David en Shriners Children’s comenzó cuando tenía 1 año bajo la atención médica de Michelle James, M.D., entonces directora de ortopedia. Durante su infancia, la Dra. James y su equipo siguieron su desarrollo, ofreciéndole atención médica y orientación mientras aprendía a desenvolverse en la vida cotidiana. A los 13 años, David decidió someterse a una cirugía para liberar el palmeado entre el pulgar y el índice. “La diferencia valió la pena. Las pequeñas cosas, como sujetar una botella de agua, se hicieron más fáciles”, afirmó.
David y la Dra. James formaron vínculos que se profundizaron con el tiempo, especialmente después de descubrir que ambos compartían la afición por correr. “Hablábamos de senderos y la Dra. James incluso me animó cuando me enfrenté a una carrera de montaña”, afirmó David.
El verano siguiente, David vivió una experiencia que le cambió la vida: El Campamento Winning Hands. Este programa único, dirigido por Shriners Children’s Northern California y el UCSF Benioff Children’s Hospital, reúne a niños con diferencias en las manos y las extremidades superiores para que formen relaciones, aprendan y ganen confianza.
“Antes del campamento, sabía que otras personas tenían diferencias en las manos, pero aún así me sentía solo”, afirmó David. “Entonces llegué al Campamento Winning Hands y, de repente, me vi rodeado de chicos que simplemente me entendían”.
Las sesiones de “conversaciones adolescentes” del campamento fueron especialmente significativas. “Era la oportunidad para hacer preguntas incómodas y compartir experiencias. Por primera vez, me sentí completamente comprendido”.
Ahora, David ha cerrado el círculo, regresando al campamento como consejero. “El campamento de este año fue muy especial”, afirmó. “Ver a estos niños darse cuenta de que no están solos, eso es lo que hace que este lugar sea tan importante”.
Yuen Leung, subdirectora del Campamento Winning Hands y enfermera de Shriners Children’s, es testigo de esa transformación cada año. “La confianza que ganan permanece por mucho tiempo después de que termina el campamento”, afirmó Yuen.
Hoy, David tiene 24 años, trabaja en el gobierno federal y es un apasionado de los videojuegos, luego de haber aprendido por sí mismo a competir a un nivel de élite al adaptar su forma de sujetar el control.
Al reflexionar sobre su proceso, David agradece a Shriners Children’s Northern California y al Campamento Winning Hands por brindarle mucho más que atención médica. “Me dieron confianza, una comunidad y ahora la oportunidad de devolver ese apoyo”, afirmó. “Todos los niños merecen sentir que pertenecen a algún lugar”.
