¿Qué se necesita para convertir un desafío en un triunfo? En Shriners Children’s, vemos la respuesta en nuestros pacientes todos los días. Se necesita valentía. Se necesita persistencia. Y se necesita el tipo de atención que empodera a los niños no solo a recuperarse, sino también a creer en sí mismos.
Para Zhenghong, Martín, Winter y Dani, esos ingredientes dieron lugar a procesos extraordinarios, impulsados por los equipos de atención que ofrecen no solo experiencia médica, sino también ánimo, estrategias de adaptación y una inquebrantable confianza en lo que es posible. Desde las pistas de esquí hasta el estudio de arte, desde el escenario musical hasta la cocina familiar, sus éxitos reflejan una poderosa alianza entre la determinación y el apoyo. Juntos, demuestran que los sueños no solo sobreviven a los fracasos. Con la atención apropiada, se fortalecen gracias a ellos.
Levantarse mientras se desliza
Cuando Zhenghong se ubicó en la línea de partida de su primera carrera de la Copa del Mundo en Val di Fiemme, Italia, a comienzos de este año, ya estaba redefiniendo lo que era posible. Apasionado del esquí nórdico, Zhenghong persigue su sueño: competir en los Juegos Paralímpicos de Invierno.
Es un largo camino desde donde comenzó el proceso de este joven.
Cuando Zhenghong llegó por primera vez a Shriners Children’s Twin Cities a los 6 años, era un niño recién adoptado que se estaba habituando a la vida en Minnesota. Debido a que Zhenghong había nacido con una diferencia en las extremidades, su madre, Sheila, pensó que una prótesis sería esencial para ayudarlo a desenvolverse en la vida diaria. El equipo de prótesis de Shriners Children’s le creó una personalizada, pero también le transmitió algo igualmente transformador: que, la usara o no, podía progresar tal y como era.

El esquí nórdico se ha convertido en una pasión para Zhenghong, quien ha estado manejando su diferencia en las extremidades con la ayuda de Shriners Children’s Twin Cities.
Ese mensaje, combinado con el estímulo de los campamentos deportivos de Shriners Children’s, despertó la inspiración que orientaría su futuro. En el Winter Camp Achieve, Zhenghong se colocó los esquís por primera vez y descubrió la libertad del movimiento, la competencia y la comunidad. “Conocer a otros atletas a través de
Shriners Children’s me hizo plantearme un estándar más alto”, recuerda. “Quería descubrir hasta dónde podía llegar”.
“Sheila nos dijo desde el comienzo que su hijo era un atleta”, recuerda la fisioterapeuta Becky, quien ha trabajado de cerca con Zhenghong tras un diagnóstico adicional de escoliosis. “Nuestro papel era fortalecer su cuerpo para que pudiera hacer lo que le gustaba”. Zhenghong aprendió ejercicios para mantener fuerte su muñón, mantener el equilibrio y proteger su espalda, especialmente al esquiar. El equipo de medicina deportiva y rehabilitación también le enseñó técnicas seguras de entrenamiento, incluyendo cómo adaptar su equipo en la sala de pesas.
Cuando era un adolescente, Zhenghong descubrió el esquí nórdico paralímpico y asistió a un campamento nórdico de Shriners Children’s mientras iba a la escuela secundaria. Allí conoció a un entrenador de desarrollo de los Juegos Paralímpicos de EE. UU. quien vio su potencial. Esa relación lo encaminó hacia la competencia de élite, incluyendo el entrenamiento en el túnel de esquí de Oberhof, Alemania, en 2024, y competir contra los mejores del mundo pocos meses después.
“El esquí nórdico requiere mucho trabajo”, admite Zhenghong. “Es doloroso, pero también muy divertido y gratificante. Estar rodeado de atletas de clase mundial con la misma discapacidad que yo es inspirador. Me hace querer esforzarme más, quizá llegar a participar en los Juegos Paralímpicos algún día”.
Ahora vive en Montana para entrenar a tiempo completo, aunque Zhenghong sigue impulsado por el apoyo que recibió por primera vez en Shriners Children’s. Sheila reflexiona sobre su proceso con gratitud: “Intencionalmente adoptamos a un niño con una diferencia en las extremidades, pero Shriners Children’s le abrió más puertas de las que jamás hubiera imaginado, tanto en el ámbito médico como en el emocional y el deportivo. Han sido unos compañeros increíbles que lo han ayudado a convertirse en quien es hoy”.
Un renacimiento artístico
Martín tenía solo 16 años cuando su vida cambió para siempre. Mientras jugaba con un primo, tocó accidentalmente unos cables de alta tensión. Hubo una explosión y Martín quedó inconsciente. Al escuchar el ruido, su familia acudió rápidamente y trató de reanimarlo mientras esperaban la ambulancia.
Martín fue trasladado de urgencia al hospital más cercano con quemaduras graves por corriente eléctrica, por lo que permaneció allí durante un mes. Los médicos informaron a la familia sobre la gravedad de las lesiones. Primero tendrían que amputarle su pie derecho, luego ambos brazos y, finalmente, su otra pierna. El pronóstico era desalentador.
“Despídanse de su hijo”, decían los médicos. “Su condición es muy crítica”. La noticia fue devastadora.

A través de su pintura, Martín ha demostrado tanto resiliencia como talento.
Pero contra todo pronóstico, Martín sobrevivió. Perdió todas sus extremidades, pero nunca su voluntad de vivir ni su determinación de seguir adelante.
Meses después del accidente, Martín fue remitido a Shriners Children’s Mexico para su rehabilitación, donde comenzó un proceso de recuperación integral. Le colocaron prótesis personalizadas en todas sus extremidades y recibió apoyo de un equipo de especialistas que lo guiaron a lo largo de su proceso de recuperación. Los fisioterapeutas lo ayudaron a recuperar la fuerza y la movilidad. Los terapeutas ocupacionales le enseñaron a usar con éxito sus prótesis en la vida diaria. Los psicólogos le dieron las herramientas emocionales para aceptar su nueva realidad e imaginar su futuro. Cada sesión era un avance, enseñándole a Martín que nada es imposible.
–Martín, SHRINERS CHILDREN’S MEXICO
Durante su recuperación, Martín descubrió una nueva manera de ver el mundo: la pintura. A través de los colores y las formas, encontró una manera de contar su historia y expresar sus emociones.
Perfeccionó su técnica hasta que el arte se convirtió en su nueva misión de vida. Poco después, pudo realizar su primera exposición pública, titulada “Art Without Hands” (Arte sin manos).
Ahora, Martín tiene 19 años y está decidido a dedicar su vida al arte y comparte con orgullo su mensaje: “¡No dejemos que el mundo intente detenernos! Aunque nos falte un brazo o una pierna, seguimos siendo personas completas”. Su historia es un testimonio de cómo la resiliencia, el talento y la fuerza interior pueden superar incluso los desafíos más difíciles de la vida.
Cocinando con confianza
Para Winter, una paciente de 9 años de Shriners Children’s Erie, la Navidad siempre ha sido algo más que una simple comida; se trata de pasar tiempo con su madre cocinando, preparando un banquete para toda la familia. Desde que tenía 5 años, ha sido la mano derecha de su madre en la cocina durante las fiestas.

Extender la masa de una tarta es solo una de las muchas habilidades culinarias que Winter puede abordar ahora después de volver a aprender las funciones motrices grandes y pequeñas.
La pasión de Winter por esos momentos especiales se volvió más significativa después de enfrentarse a un grave problema de salud. Una infección en la sangre evolucionó hasta convertirse en una afección compleja que debilitó considerablemente sus músculos y nervios, por lo que eventualmente necesitó injertos cutáneos. Luego de que Winter saliera del hospital donde recibió el tratamiento inicial, su equipo de atención médica le recomendó terapia física y ocupacional para ayudarla a recuperar su independencia.
La terapeuta ocupacional Kristen Ciacchini, OTR/L, y la fisioterapeuta Rachel Mauro, DPT, trabajaron con Winter para que recuperara su fuerza, coordinación y confianza. Al principio la terapia fue difícil, pero continuamente mejoró en habilidades de autocuidado como vestirse y asearse. Las sesiones se centraron en el rango de movimiento, la fuerza de los brazos y las manos, y las habilidades de motricidad fina necesarias para realizar tareas como manipular botones, cierres y cordones.
Las metas de la terapia se abordaron mediante juegos, manualidades y actividades como cocinar en la cocina terapéutica, que hicieron que el trabajo duro fuera divertido. Una de las tareas con las que Winter tuvo dificultades fue con el movimiento de corte al usar un cuchillo. Descubrió que usar un cuchillo más grande y aplicar presión descendente, o usar un cuchillo adaptado con mango basculante, la ayudaba a preparar las comidas con mayor facilidad y seguridad. Con estas adaptaciones, Winter ha ganado confianza en un pasatiempo que le encanta, permitiéndole participar plenamente en la cocina y disfrutar de la independencia que ello conlleva.
Cocinar sigue siendo una parte importante del proceso de terapia de Winter, por lo que este año está particularmente emocionada por poner en práctica sus habilidades para ayudar a preparar la cena de Navidad. Desde cortar verduras hasta mezclar el relleno, ella estará junto a su madre, continuando una tradición que le gusta desde hace años.
Dueño del ritmo
Cuando Dani nació, un error médico durante el parto le causó una dislocación en su hombro derecho. Desde muy pequeño, se sometió a terapias que solo empeoraron su afección, hasta que quedó claro que había perdido por completo el movimiento de su brazo derecho.
Todo cambió cuando le sugirieron a Dani que buscara atención médica especializada en Shriners Children’s Mexico. A los 2 años, finalmente recibió un diagnóstico claro de su nuevo equipo médico: durante el parto tuvo una lesión del plexo braquial, la red de nervios cerca del cuello, cuya lesión puede causar debilidad, pérdida de movimiento o incluso parálisis en el hombro, el brazo, la mano y los dedos.

En el sentido de las agujas del reloj, desde arriba: Con la ayuda de su equipo de terapia, Dani ha asumido muchas actividades nuevas. Su entusiasmo actual por el bajo y la batería nació de la tenacidad que mostró en el judo cuando era más joven.
Dani trabajó con terapeutas ocupacionales y se sometió a varias cirugías, que gradualmente le devolvieron la movilidad y la función a su brazo derecho. Al mismo tiempo, Dani descubrió un poderoso aliado en los deportes. Primero probó el judo y posteriormente la natación, actividades que lo ayudaron a desarrollar su fuerza, coordinación y confianza.
“Gracias a las cirugías que me han realizado en Shriners Children’s Mexico y al trabajo de mis terapeutas ocupacionales, he podido practicar deportes como el judo y la natación, e incluso tocar más de un instrumento musical”, comparte Dani.
A medida que recuperaba movilidad en el brazo, Dani encontró una oportunidad creativa en la música. Cuando cumplió 15 años, su abuelo le regaló su primera batería. Estaba emocionado ante la idea de tocar, pero coordinar ambos brazos era un gran desafío. Gracias a la práctica constante, Dani superó las dificultades y la perseverancia dio sus frutos.
Ahora, con 18 años, Dani no solo ha recuperado la movilidad y la confianza, sino que también ha logrado su sueño musical. Formó su propia banda de rock, donde toca el bajo y la batería, demostrando que con esfuerzo y pasión ningún obstáculo es imposible de superar.
“Estoy muy agradecido con el hospital por toda la atención que nos han brindado a mí y a mi familia, lo que me permite hoy dedicarme a lo que más me gusta: la música”, afirmó Dani.
